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La curiosa y famosa rivalidad que tuvieron los Backstreet Boys con Nsync

today13 de mayo de 2022

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La industria del pop a principios del siglo XXI era un mastodonte que creaba artistas y grupos por docenas con un patrón muy determinado. Se buscaba forrar carpetas con las caras de los nuevos ídolos, contagiar coreografías y desarrollar toda una campaña de marketing alrededor de ellos.

La lucha por el trono del pop era encarnizada, pero el tiempo ha confirmado que no fue más que un truco de los publicistas para vender.

La rivalidad con la que se enfrentaron a Britney Spears y Christina Aguilera fue extrema, y con el tiempo se ha demostrado no solo que no había tal enfrentamiento, sino que ambas artistas se admiraban mutuamente.

Algo similar ocurrió con las boybands, los grupos masculinos que, a lo largo de los últimos años 90 y bien avanzados 2000 triunfaron en las listas y cosecharon legiones de fans. Daba la impresión de que solo podías elegir un bando, de que era imposible ser seguidor de dos bandas tan similares, pero tan diferentes (aparentemente), como Backstreet Boys o NSYNC.

Ambas nacieron como concepto de chicos guapos que cantaban y bailaban melodías pop pegadizas, pero llevaron el concepto de boyband tan arriba que se convirtieron en el referente dentro de la industria de la música.

Los dos grupos gozaron de un enorme éxito en la misma época, lo que, inevitablemente, tal y como pasó con Britney y Christina, los llevó a una rivalidad continua, no solo en términos musicales, sino en cuanto a sus coreografías, su nivel de exposición y el atractivo de sus componentes. Pero, ¿cómo nació esa guerra entre las dos boybands más grandes en la historia?

Los Backstreet Boys nacieron de la forma más convencional, fruto de castings orquestados por Lou Pearlman, un productor que se propuso encontrar a los próximos New Kids on the Block. Poco a poco fueron llegando los cinco integrantes de la banda, Nick, McLean, Kevin, Brian y Howie, que siguen permaneciendo en ella. Fue así como el 19 de abril de 1993, nacieron los Backstreet Boys, hasta que alcanzaron el éxito en Europa con We’ve Got It Goin’ On del disco Backstreet Boys (1996).

Mientras los chicos comentaban a construir los cimientos de su éxito, Pearlman movía sus discretos hilos para trabajar en la creación de una segunda boyband. En 1995, Chris Kirkpatrick se reunió con el productor, a quien había conocido durante una audición para los Backstreet Boys. A este proyecto se sumaron Justin Timberlake y JC Chasez, después de la cancelación de The Mickey Mouse Club. Después llegarían Joe Fatone y Jason Galasso. NSYNC ya era una realidad.

Los Backstreet Boys ya vendían discos por millones en 1997, momento en el que NSYNC lanzó su primer trabajo discográfico. Un año después, con las primeras presentaciones en directo, comenzaron a ser conocidos por el gran público. En ese momento, comenzó la rivalidad entre las dos bandas.

El gran plan de monopolio de Lou Pearlman

Teniendo en cuenta que el creador y mánager de ambas bandas era la misma persona, no es extraño pensar que esa rivalidad entre Backstreet Boys y NSYNC fue un plan de marketing perfectamente orquestado para monopolizar la tendencia de las boybands y ganar más y más fans, sin importar cuál de ellas saliera victoriosa.

Johnny Wright, el otro representante de las bandas, llegó a explicar en una entrevista a Rolling Stone la rivalidad entre las bandas en términos de la clásica Motown: «Los Backstreet Boys serían los Tempations mientras NSYNC serían los Four Tops«.

Todo formó parte de un plan nada ético en el que las dos bandas eran desconocedoras de los tejemanejes de sus equipos, alimentando una rivalidad que afectó de manera individual a los miembros de ambas agrupaciones.

La estrategia era enfrentarlos, y hacerlo desde las pequeñas diferencias que se perfilaban entre ellos. Mientras que los Backstreet Boys solían aparecer como una banda madura, con letras armónicas y un toque oscuro, NSYCN siempre vestían de forma más juvenil, con un estilo muy basket.

La rivalidad entre ambos fue aumentando a medida que iban consiguiendo más éxito (y dinero). Con la publicación de Millennium en 1999, Backstreet Boys alcanzaron un éxito rotundo, pero el dinero, sobre todo, llegó a la cuenta corriente de Pearlman. Pronto se desveló una de las mayores estafas de la industria del pop.

El productor reunía a inversores, les invitaba a viajes, entradas de cine, ensayos y grabaciones de los grupos… Pero el supuesto imperio se sostenía de préstamos. En 2006 se terminó revelando el esquema fraudulento con el que Lou Peralman estafaba a medio mundo, incluidas las bandas con las que trabajaba y que, según él, eran su familia.

Escrito por LA ROCK N POP


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